Culturas

Duelo al micrófono

Adolfo Valor y Cristóbal Garrido confiesan no ser muy futboleros, pero eso no les ha privado de llevar muchos años fantaseando con crear una serie centrada en el periodismo deportivo. «Nos parece que es una fauna increíble, porque tienen una vida muy peculiar, pareja a la de los futbolistas, con deporte, fiestas y excesos, pero, mientras que la de estos dura unos diez años, ellos están toda una vida», comenta el propio Valor, que siempre ha tenido la sensación de que «había algo casi de ‘Los Soprano’» en un mundillo que le fascinaba muchísimo.

Y de ahí nació ‘Reyes de la noche’, una comedia que narra la rivalidad entre dos periodistas deportivos en la radio de finales de los 80, y que Movistar, junto a Zeta Studios, ya ha terminado de rodar. No se trata de un ‘biopic’ ni está basado en la vida de nadie (tampoco en la de José María García, Julio César Iglesias, De la Morena…), y los seis episodios de 30 minutos transportan al espectador a «la época mítica del periodismo deportivo» y a sus «guerras fratricidas», según el cocreador y codirector.

Por su parte, su compañero Garrido recuerda que «en aquel momento se jugaban mucho», y «ser el rey de la noche significaba muchos miles de millones de pesetas». De hecho, acababa de florecer la libertad de expresión, y, «viniendo de una dictadura, era un caramelo muy jugoso como para dejárselo al de al lado».

En esa tesitura se encuentra Paco el Cóndor, interpretado por Javier Gutiérrez, que cada medianoche reúne a millones de oyentes junto al transistor, pero le acaba de salir un rival: Jota Montes (Miki Esparbé), su mano derecha durante los últimos años.

«Los españoles no somos muy buenos en muchas cosas, pero en cagarnos en tu padre somos los mejores», dice Valor, que asegura que la redacción y el estudio son como una olla a presión para los protagonistas, que explotan en cuanto entran en lo más sagrado para ellos: el directo. Y es en este punto donde nace la comedia de esta ficción con tintes de drama y rodada como si fuera una película de periodistas seria, hasta tal punto que el otro director de la serie, Carlos Therón, reconoce que les «apetecía trabajar el ‘thriller’ periodístico de ‘Todos los hombres del presidente’ o ‘The Post’», pero el hecho de hablar de periodismo deportivo ya desviaba el timón hacia la comedia.

Además, Therón sostiene que este tipo de «guerras dialécticas siempre generan cosas divertidas», y que estos personajes pueden recordar a «Góngora y Quevedo dedicándose esas cartas tan bonitas», pero por radio, y en directo ante toda España.

Desconectar el teléfono

Otro de los puntos clave es el de las «estrategias de guerra», en palabras de Cristóbal Garrido. «Que le den tanta importancia a conseguir las declaraciones de Hugo Sánchez es gracioso, porque para nosotros no la tiene, y la guerra para hacerse con ellas generaba dinámicas muy divertidas. Por ejemplo, para asegurarse que un jugador de fútbol a las once de la noche les cogiera el teléfono, se iban a las cinco de la tarde a su casa y se lo desconectaban, para que la competencia no le pudiera llamar ni grabar una entrevista antes», explica el responsable de la ficción.

Pero aunque uno empiece desde la cima de la profesión y otro de cero, Adolfo Valor adelanta que «la guerra está nivelada». «En un principio, puede ser un poco como Luke Skywalker enfrentándose contra el imperio, pero, conforme avanza, las tornas cambian y se pasa muy pronto al lado oscuro. Entonces, no se sabe muy bien quiénes son los malos y quiénes los buenos», afirma. Y en la misma línea se encuentra Garrido, que opina que «todos vamos con el bueno, pero al mismo tiempo nos encanta Angela Channing (la malvada de ‘Falcon Crest’)». Entonces, aunque vayas «con Luke Skywalker, también te quedas con Darth Vader», y en este caso, Paco y Jota «funcionan y es importante que coexistan», porque «son las dos caras de la misma moneda».

Ante las críticas que puedan surgir, tan típicas de las redes sociales de hoy, Garrido aclara que están «retratando un mundo ‘supermachirulo’ en un contexto ‘supermachista’». «Si nuestros personajes no hablan como tienen que hablar o no dicen las cosas que se espera que digan, la serie sería un ful de Estambul», sostiene el creador, que defiende que «la comedia es para gente inteligente».

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