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Así se vive en la «trastienda» de las carreras de Fórmula 1

La Fórmula 1 es un enorme universo móvil que se traslada de un circuito a otro según el calendario para hacer posible lo imposible. Cada fin de semana de Gran Premio se montan y se desmontan edificios enteros, y miles de trabajadores se desplazan al circuito con sus equipos para sacar el máximo provecho a las jornadas de competición.

En el caso del equipo Aston Martin Red Bull Racing, un gigantesco edificio temporal de tres pisos junto a la pista sirve de hotel, restaurante y sala de reuniones.

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En cualquier deporte de automovilismo pasan más cosas fuera de la pista que dentro. Como espectadores de las carreras, es fácil y natural que nos concentremos en los coches, los pilotos, el equipo de boxes y el personal de apoyo que vemos a pie de pista. Sin embargo, lo que vemos el día de Gran Premio es solo un pequeño porcentaje de la enorme operación que se necesita para conseguir poner un par de monoplazas de Fórmula 1 en la pista con éxito, tal y como detallan en el blog de Honda.

La mayor parte del trabajo se lleva a cabo lejos de la pista, en bulliciosos polígonos industriales, en el caso de la Escudería Toro Rosso en las afueras de la ciudad de Faenza, en el norte de Italia.

En muchos sentidos, los boxes de F1 se parecen más al futurista centro de control de la Estación Espacial Internacional que a un taller mecánico. En un fin de semana de Gran Premio los equipos de F1 capturan miles de millones de datos a través de los cientos de sensores instalados en cada monoplaza, cuyo análisis es crucial para este deporte. Durante las carreras, los ingenieros de la sala de control evalúan y modifican constantemente la relación de energía recuperada y entregada posteriormente por el sistema híbrido para ofrecer un rendimiento óptimo.

No hay contratiempo que valga, el arte de la F1 implica estar preparados para reaccionar ante cualquier circunstancia imaginable y dejar toda la cuota de imprevisibilidad al funcionamiento del motor y del monoplaza.

Quizá la mejor muestra de esto son las hileras de columnas de goma que se levantan en los boxes como si de una catedral se tratara: decenas de neumáticos de diferentes tipos, listos para salir a pista según las circunstancias meteorológicas y necesidades de la carrera. A su alrededor, también varias decenas de personas están siempre a punto para realizar cualquier tarea técnica que sea necesario. El mayor objetivo es siempre mantener los monoplazas en pista el máximo tiempo posible, para recoger la máxima cantidad de datos.

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