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El piromusical de Ansu Fati

El mundo del fútbol ha girado durante mucho tiempo alrededor de Messi. Ahora es Messi el que busca su sitio en el mundo del fútbol desde un sitio forzado como es el Camp Nou. Tiene un año para ver si le conviene continuar en el Barça. A buen seguro que Koeman esperará la decisión del capitán mientras arma un equipo que no tuvo ninguna duda en su estreno en LaLiga. Jugó el Barça con una pasión, intensidad y alegría sorprendentes y, al tiempo, reconocibles en Ansu Fati. La explosión del delantero azulgrana resonó en el piromusical de la Mercè.

La pelota no espera, ni siquiera a Messi, y Ansu Fati viaja a la velocidad de la luz, eléctrico y certero, goleador por excelencia en una jornada en que al barcelonismo le dolían los tantos de Luis Suárez y Rakitic. Ansu Fati es un juvenil que viajaba camuflado en un equipo envejecido y finiquitado en Lisboa. Koeman le ha dado galones de titular en un ataque con Messi, Coutinho y Griezmann y el delantero nacionalizado español celebró la noticia con una actuación estelar ante el Villarreal. Hasta Messi pareció asustado con el estallido de Ansu Fati. El 10 se enganchó poco a poco a la función y redondeó el ilusionante debú del Barcelona.

A falta de futbolistas nuevos, Koeman intenta romper las viejas rutinas con decisiones que afectan a la estructura del equipo y a su comportamiento en la cancha: el 4-2-3-1 ha sustituido al 4-3-3, el plan de ataque es más dinámico y variado y nadie queda eximido de defender, a excepción de Messi, ahora resguardado como falso 9. El técnico no quiere a nadie parado ni pasivo, pide ritmo y los jugadores de momento corren ni que sea para espantar el 2-8 de Bayern.

Remate y desborde

Los azulgrana presionan mucho para intimidar y disimular también las carencias propias de un plantel que solamente ha jugado tres partidos de pretemporada antes de aparecer en LaLiga. El Villarreal se sintió muy exigido desde que sacó de centro y no supo acabar una excelente jugada iniciada por Gerard Moreno. Anticipaban y profundizaban los barcelonistas con De Jong y Coutinho y salían rápidos y limpios de su área a partir del pie de Lenglet. Abierto el campo, la carrera y la definición de Ansu Fati no tienen antídoto y, en cambio, piden compañeros que se asocien como Messi. El delantero de 17 años se anticipó al argentino para rematar la clásica asistencia de Alba y cinco minutos después culminó una conducción y apertura de Coutinho.

La irrupción de Ansu Fati fue sobrecogedora en el silencioso Camp Nou. El fútbol vertiginoso y directo de los azulgrana exigía un rematador que no pestañeara como Ansu. Infalible como finalizador, el delantero fue desequilibrante en la conducción y el desborde, derribado por el pie de Mario Gaspar. Messi apareció para tirar el penalti y poner el 3-0 ante el asombro del Villarreal.

Aunque al capitán todavía le falta chispa, mantiene su jerarquía y es igualmente respetado por sus compañeros y también por los contrarios, como se apreció en el 4-0. Messi puso un balón en el área pequeña en busca de Busquets y Pau Torres puso el pie para sorprender a Asenjo.

El partido quedó tan sentenciado al descanso que Emery optó por unos cambios conservadores para intentar combatir al Barça. Nunca se le dio bien el Camp Nou al vasco y el Villarreal no ha sumado más que un punto en sus últimas once visitas a Barcelona.

Koeman, por el contrario, resguardó a Ansu Fati y agitó el banquillo con jugadores animosos como Dembélé, Pedri y Trincão. Hasta los suplentes tienen un aire diferente en el Barça. Los movimientos y los gestos técnicos de Pedri y Trincao son muy interesantes, propios de jugadores diferentes, siempre dispuestos a incidir en los partidos, difíciles y sencillos como el del Villarreal.

Las acciones delicadas de los futbolistas de refresco adornaron el excelente partido completado por los titulares dispuestos por Koeman desde el Gamper. Al técnico no le interesa tanto la posesión como la verticalidad, la energía, la rapidez, el intercambio de posiciones y el remate, la especialidad en la que se centró Messi. El 10 chutó y miró mientras el equipo no paraba de dar vueltas a su alrededor ante la sonrisa de Koeman. A la carrera, Ansu Fati fue tan incontenible que a veces pareció jugar como si no necesitara a Messi hasta que Messi se asoció con Ansu Fati.

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