Culturas

«Llevo currando mogollón de años»

Para un verano en el que Susi Caramelo (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 40 años) tiene dinero para irse de vacaciones, una pandemia mundial asalta sus planes. La humorista, que llegó a Madrid hace más de una década, siempre había tenido en la cabeza que algún día presentaría un programa de televisión. Y ese día es hoy, ya que, después de varios retrasos, Movistar estrena ‘Caramelo’ a las 22:30 horas en el canal #0.

-¿Qué puede contar del programa de estreno?

-Lo fuimos a grabar a Barcelona, con mis amigas de toda la vida, que son bastante escandalosas, y es muy divertido porque el ‘leitmotiv’ del programa son mis quejas. No quiero adelantar mucho, porque sería mucho ‘spoiler’, pero hay una cosa que me tiene muy enfadada, y es que este año me he quedado sin vacaciones. Entonces, he aprovechado los últimos resquicios del verano para intentar pasármelo bien.

-En la promoción aparece en una bola gigante de plástico. ¿La va a reutilizar o es solo para esta entrega?

-Va a ser mi mascarilla, y vamos a reutilizarla porque ha sido cara (risas). Es un elemento al que vamos a recurrir en ciertas ocasiones, pero hay que hacerlo con prudencia, porque a los quince minutos se acaba el aire.

-¿Cómo ha cambiado el coronavirus los planes del programa?

-Sobre todo, en los tiempos. Di positivo, y tuvimos que hacer un parón. Deberíamos haber estrenado el 14 de septiembre, como estaba previsto en un principio, pero hubo que parar todo. Nosotros vamos avanzando ideas, siempre tenemos unas cinco en la recámara, y vamos adelantando cosas, porque emitimos cada semana y se te pueden caer invitados, una localización, puede que pase algo con lo que no contabas… A nivel de producción es todo un reto. No es un programa de plató y guion, sino que todo el rato están ocurriendo cosas y cambiando las localizaciones.

«Todos los retos que me he ido poniendo en lo profesional los estoy consiguiendo. Tengo ilusión»  

-¿Y no hubo cambios en el formato?

-De primeras, iba a ser una mezcla de plató y ‘photocalls’, pero al pararse todos los eventos, tuvimos que reinventarnos. Ideamos otro formato, y ha sido muy socorrido y muy guay. Ya se sabe que a mí me gusta estar mucho en la calle, y lo que no quería era volverme a encerrar en un plató. Ahora todo lo hacemos en exteriores, y yo, encantada.

Sueños cumplidos

-¿Pensaba en este día cuando decidió irse a Madrid?

-Sí. Yo siempre he tenido mucha fe en mí y he sido una tía con mucha ilusión. Mentiría si dijese que no. Siempre he soñado a lo grande, y claro que me he imaginado muchas veces con mi programa. Este tipo de sueños se consiguen pocas veces, pero, de momento, todos los retos que me he ido poniendo en lo profesional los estoy consiguiendo. Aunque también es que siempre he tenido mucha actitud para creérmelo. No ha venido de serie. Si tú no confías en ti, no va a venir nadie a convencerte de ello. En la vida hay que creer y tener ilusión, por lo que sea, lo que no se puede es soñar y no hacer nada, esperando a que te lleguen las cosas. En mi caso, era tener mi propio programa, y llevo currando mogollón de años para conseguirlo.

-Se estrenó un capítulo sobre el Orgullo, pero ¿pensaba que este momento no iba a llegar nunca?

-Parece que me ha mirado un tuerto (risas). En un principio, el programa iba a estrenarse en abril. Otros pudieron adaptarse durante el confinamiento, pero nosotros no habíamos comenzado aún. Tuvimos la suerte de hacer ese anticipo antes de verano, y la verdad es que no tengo motivos para quejarme. Tal y como está la situación del país y alguna gente, sería muy injusto que yo me estuviera quejando. La vida viene como viene y ha ocurrido esto. No me hubiese creído que en el mejor momento de mi carrera iba a venir una pandemia mundial, que es como una peli, pero no tengo ningún derecho a quejarme. Las cosas se han retrasado, pero en ningún momento Movistar se ha planteado cancelar el programa. Soy una privilegiada.

«Movistar nunca se ha planteado cancelar el programa por culpa de la pandemia»  

-Aunque en el programa sí se va a quejar.

-Sí, sí, pero me quejo a mi manera, de cachondeo. Soy una tía alegre y no me quejo en plan malrrollera. Llevaba cinco o seis años sin tener vacaciones porque no tenía un duro, y ahora que me podía ir ha venido una pandemia mundial, pero vamos, que me quejo de vicio. Además, necesitábamos una excusa para hacer el programa.

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