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Los críticos de Susana Díaz en el PSOE andaluz buscan disputarle la Secretaría General

Los socialistas Susana Díaz y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, a la llegada a un acto en Sevilla.
Los socialistas Susana Díaz y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, a la llegada a un acto en Sevilla.María José López / Europa Press

El PSOE de Andalucía, uno de los principales feudos socialistas hasta la victoria de la derecha hace casi dos años, se prepara para la batalla interna. La líder de la formación y expresidenta de la Junta, Susana Díaz, ha manifestado su intención de continuar y recuperar el Gobierno regional, pero antes tendrá que ganar un congreso donde los críticos están dispuestos a dar la pelea, aunque sin conocerse todavía qué nombre o nombres propios los encabezará. Pedro Sánchez, que pugnó con Díaz por la secretaría general, no mueve ficha de momento.

El socialismo andaluz es una historia de éxitos con un principio (mayo de 1982) y con un final (diciembre de 2018): 36 años y ocho meses al frente de la Junta de Andalucía, la mayor empresa de la comunidad, que acabó cuando los votos de las derechas sumaron más que los de las izquierdas y dejó al PSOE andaluz en la oposición. Desde entonces el debate interno gravita sobre si la continuidad de Susana Díaz como líder es lo mejor para el partido y para recuperar la Junta. Ya en enero de 2019 la expresidenta afirmó que quiere volver a ser lo que fue, pero para eso tiene que ganar primero un congreso regional donde nadie duda de que habrá una alternativa. Aunque esa cita no tiene fecha (tocaría a partir de junio de 2021), el PSOE andaluz está ya en modo precongreso.

El último borboteo en el bullicioso socialismo andaluz lo ha protagonizado Felipe Sicilia (40 años): diputado en el Congreso por Jaén, portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista, policía de profesión, activista gay, casado, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, exdiputado andaluz. “No descarto presentarme. El PSOE necesita recuperar la confianza mayoritaria”, le contó al diario Sur de Málaga el pasado jueves. Él luego ha aclarado que no dijo lo que dijo, pero su posicionamiento, que era desconocido por su secretario provincial, Francisco Reyes, ha roto el plan previsto por los críticos al susanismo que pasa por utilizar los cauces y las convocatorias internas para pronunciarse y evidenciar sobre todo a la dirección federal que el PSOE no es una piña en torno a Díaz.

En algunos foros, Sicilia ha dejado caer que los pasos que da tienen el aval de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, aunque desde Ferraz niegan la mayor y el mensaje que transmiten es que no es hora de líos internos ni de desviar la atención. A todos los terminales del PSOE andaluz les llega el mismo mensaje: Pedro Sánchez no jugará ni a favor ni en contra.

La imagen proyectada por Sicilia, ya sea robada o posada, también ha demostrado que no existe en este momento una estrategia común de los críticos a Díaz. Coinciden en que es necesario un cambio de proyecto y liderazgo en el PSOE andaluz, pero al no tener claro el quién, en un partido poco acostumbrado a trabajar sin liderazgos, las estrategias divergen.

Hay tres vías planteadas. Por un lado, están los que creen que debe visualizarse ya una alternativa clara y acelerar los pronunciamientos públicos, grupo en el que estaría Sicilia, algunos diputados y senadores. Por otro, los que defienden que hay que trabajar bajo radar (salvo en las citas oficiales), centrarse en la pandemia y sacar los Presupuestos Generales del Estado y plantear un cambio como el que supuso la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero o la del propio Pedro Sánchez. Y por último están los que creen que el relevo en el PSOE se producirá de manera “tradicional”, formando nuevas mayorías con el visto bueno del secretario federal y presidente del Gobierno. Los que mantienen esta última opción son de la opinión de que será la propia Díaz la que pedirá el cambio y que aceptará una salida de honor vía ministerio (siempre citan el de Defensa) o una embajada (citan la de la Ciudad del Vaticano).

La propia Díaz ha descartado públicamente y en numerosas ocasiones que se vaya a ir por sus propios pies, entre otros motivos, porque los que le apoyan migrarían a otras posiciones. La sondearon para ir en las listas europeas y Sánchez le ofreció la presidencia del Senado. Dijo no a los dos puentes de plata. “Pedro sabe que lo que me apasiona es estar en Andalucía. Mi ilusión y mi pasión es recuperar el Gobierno de Andalucía, estar cerca de mi gente”, dijo en el programa Acento andaluz de 7TV el pasado 14 de septiembre. También afirmó que Felipe Sicilia “es un chaval con mucho potencial”.

Susana Díaz conoce bien lo que se está moviendo, lo que se dice y quién lo dice en las muchas reuniones que se celebran. Se llevó una sorpresa en una reunión con diputados y senadores celebrada el pasado julio, de la que excluyó a los parlamentarios autonómicos. De las 32 peticiones de palabra que hubo 23 fueron críticas con su manera de gestionar la oposición al Gobierno que preside Juan Manuel Moreno (PP). Díaz tomó nota, prometió una reunión de la interparlamentaria en septiembre, que aún no ha convocado, a la par que ha intensificado sus reuniones con alcaldes socialistas (la mayoría también secretarios de agrupaciones locales). Antes del congreso regional será el federal y es importante llevar una delegación cohesionada. En sus encuentros con los periodistas la expresidenta asegura haber cambiado, ser consciente de que cometió errores (que mayormente atribuye a su equipo de asesores) y en todas las conversaciones y reuniones desliza varias veces: “Yo este tema lo he hablado con Pedro”.

Baile de nombres

Una de las dificultades del sector crítico del PSOE andaluz es su heterogeneidad. No hay ninguna cabeza visible por el momento que lidere una alternativa a Susana Díaz. “Esto es como un pelotón de ciclistas. Hay que subir juntos a la cima y luego ya se verá quién llega primero con más fuerza”, asegura un dirigente. Trabajar sin un referente claro es una experiencia nueva en el PSOE andaluz, donde se actúa la mayoría de las veces a golpe de corneta. Los críticos coinciden que “la mejor” para optar a la presidencia de la Junta sería la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, pero los planes políticos de esta no van más allá de la gestión de la pandemia, la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado y la negociación de los fondos europeos. “No hay ni margen para pensar en otra cosa”, aseguran fuentes próximas a la diputada sevillana. El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que se deja querer y desquerer a ratos, también figura en la quiniela, así como los diputados jiennenses Ángeles Férriz y Felipe Sicilia.

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