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Italia retrasa medidas más duras para tratar de salvar su economía

Italia ha pasado en los últimos diez días de ser uno de los países europeos que mejor estaba capeando la segunda ola de la pandemia a batir, jornada tras jornada, sus propias marcas de contagios y multiplicar por 2,5 su incidencia acumulada de casos. Este domingo se registraron 11.700 infectados adicionales, un nuevo récord pese a producirse una disminución en el número de pruebas realizadas respecto al día anterior.

Para tratar de reducir estas cifras y evitar el colapso sanitario que ya empieza a vislumbrarse en algunas regiones, el Gobierno italiano aprobó por la noche un nuevo decreto con algunas nuevas medidas al tiempo que advertía de que vendrán más restricciones en una semana si la situación continúa empeorando.

El país cambia estrategia respecto a la primera ola, cuando al primer ministro, Giuseppe Conte, no le tembló la mano a la hora de establecer el confinamiento. Ahora hace falta «tutelar la salud de las personas y la economía» incluso en un momento que el jefe del Ejecutivo calificó como «muy difícil».

El mandatario invitó por ello a cumplir con todas las medidas y recomendaciones vigentes para evitar un nuevo cerrojazo generalizado que, según dijo, el país «no puede permitirse» por el impacto económico que tendría. En el tercer trimestre el PIB italiano ha registrado un repunte del 12% que, según se enorgulleció Conte, es superior al de Francia, Alemania y España. El crecimiento se echaría a perder si se repitiera el encierro.

Entre las nuevas medidas aprobadas por el Gobierno destaca la posibilidad de que los alcaldes cierren al público después de las 21:00 horas el acceso a las calles y plazas donde se produzcan aglomeraciones. Esta restricción, que pretende evitar los focos de contagio en los lugares de ocio nocturno, se queda muy lejos del toque de queda nocturno generalizado que se había barajado en los últimos días, al estilo del aprobado en París y en otras ciudades francesas.

Bares, cierre por la tarde

Más dura será para la hostelería la decisión de que los bares, heladerías y otras actividades sin servicio en las mesas tengan que cerrar a las 18:00 horas, aunque se les permite el envío a domicilio de sus productos. En los restaurantes habrá un máximo de seis personas por mesa.

Los gimnasios, en el punto de mira porque algunos se habrían convertido en focos de contagios, pueden de momento seguir abiertos. «Les damos una semana para alinearse con los protocolos de seguridad», comentó Conte, advirtiendo que quien no respete las reglas será obligado a bajar la persiana.

También se libran del cierre las escuelas, aunque el Gobierno pretende que haya una mayor flexibilidad en las entradas y salidas en los institutos para evitar así las masificaciones tanto en las aulas como en la red de transporte público. Se abre la puerta de esta manera a que se establezcan turnos vespertinos en los centros de educación secundaria.

El nuevo decreto prohíbe además la celebración de ferias y fiestas patronales, mientras que trata de fomentar el teletrabajo entre el funcionariado obligando a que todas las reuniones se realicen a distancia.

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